lunes, 24 de marzo de 2014

Comenzamos el 1ro de abril!!! Taller de narrativa "Yo también cuento" en Santiago. CHILE





Este es un taller de escritura creativa que se imparte de forma gratuita desde 2013 en las instalaciones de la Biblioteca Municipal de Santiago en Matucana 151 Metro Quinta Normal. R. M Santiago, CHILE.
Se hacen dos lecturas al público al año y en diciembre se presenta un libro encuadernado artesanalmente. El libro, que es una antología de ejercicios realizados en clase, es armado por los propios participantes porque el método de encuadernación artesanal es parte del taller.

viernes, 22 de noviembre de 2013

ENCUENTROS VIRTUALES CON AUTORAS Y AUTORES CENTROAMERICANOS



Como parte de las actividades del Taller Virtual de Lectura y Escritura Creativa impulsado por ANIDE (Asociación nicaragüense de escritoras) decidimos hacer una serie de encuentros virtuales trasmitidos en vivo para que los participantes del taller puedan conocer directamente a las y los autores  que deseen compartir con nosotros sus experiencias. Y como no toda la gente del taller tiene acceso permanente a la telaraña cibernética decidimos grabarlo en Youtube. Este es el primer encuentro que tuvimos, el pasado lunes 18 de noviembre de 2013, con la autora salvadoreña Vanessa Núñez Handall quien amablemente aceptó compartir experiencias, consejos y perspectivas en torno a la creación de narrativa en Centroamérica. 



miércoles, 9 de enero de 2013

Taller de Escritura Creativa- ANIDE



 

Taller de Escritura Creativa + Encuadernación Japonesa


“Watoji” es una técnica ancestral utilizada por la cultura japonesa y por artistas de todo el mundo para realizar trabajos de encuadernación artesanal. Ven al taller, trae una maleta llena de ideas para escribir cuentos  cortos, luego toma hilo y papel para la elaboración de tus libros en distintos tamaños y formatos.

Objetivos del taller:
·         Crear un público lector que aprecie el libro-objeto.
·         Que los asistentes creen sus historias y las publiquen.
·         Crear un grupo competente para que repita el taller como una actividad de formación/difusión literaria de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE).

Requisitos: Para participar debes escribir y enviar un cuento corto en el que demuestres  que dominas las estructuras básicas de un cuento. Formato: 1/2 a 1 página tamaño carta, letra Times New Roman no. 12, interlineado doble en archivo de Word. Favor usar como asunto "Taller Watoji-Nicaragua".

Horarios y local:
En Managua: sábados de 9 am a 1pm. Los días: 2, 9, 16 y 23 de febrero de 2013. El local será confirmado.
En Jinotepe: lunes y viernes de 7 a 9 pm. Del 1ro al 25 de febrero de 2013. El local es la Universidad Central de Nicaragua (UCN Hospital Regional 1/2 cuadra arriba. Jinotepe, Carazo). 
 Fecha límite para enviar cuento: Local Jinotepe, hasta el miércoles 30 de enero de 2013.
Local Managua ha cerrado la recepción de postulaciones.

Instructora: María del Carmen Pérez Cuadra:            http://www.escritorasnicaragua.org/biografias/mariadelcarmen
Valor:  250.00 córdobas.
Inscripciones y contacto: mariakarmen@yahoo.com.mx



 La Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE), es una ONG fundada en el 2000, que aglutina a más de 60 escritoras. Difunde la creación literaria de escritoras nicaragüenses y centroamericanas, a través de dos concursos: el Premio Nacional de Poesía “Mariana Sansón”, el Concurso Centroamericano “Rafaela Contreras”; del Congreso de Escritoras Centroamericanas por la Paz. Dispone además del portal web (http://www.escritorasnicaragua.org/); de una revista literaria impresa (24 números a la fecha) y su propio sello editorial “ANIDE”. Promueve el intercambio cultural y académico a través de la distribución de libros en ferias nacionales e internacionales, la participación en Festivales de Poesía, recitales en distintos ámbitos, colaboración para diversas antologías nacionales e internacionales y la  participación en eventos literarios.

domingo, 30 de diciembre de 2012

NAVIDAD EN MANAGUA


Por: María del Carmen Pérez Cuadra.

El día está soleado y caluroso a tal punto que sobre el caminito de tierra el vapor transparente reverbera y se eleva hacia un cielo azul apenas moteado por unas nubes blancas.
—¡Corré, corré! Si no querés que te mate— Grita el más alto, mientras persigue al más pequeño y gordito de los tres.
—¡Agarralo, agarralo, que no se te escape!
Los muchachitos corren a gran velocidad hacia las ventas de comida humeantes y entre las sillas plásticas de los restaurantes improvisados del malecón de Managua. Hasta que Simón Pedro se tropieza y cae aparatosamente rozando con su pie derecho uno de los tenamastes que sostiene una porra con sopa hirviendo. Por un momento intenta levantarse pero no puede y suelta al fin de sus pequeñas manos un pez plateado que todavía se retuerce en los estertores de la muerte por asfixia.
Abel y José Daniel frenan de golpe la carrera al punto que sus pies esquían un poco sobre la mugrosa acera.
—¡ Híjoela!, ¿te jodiste?— pregunta Abel.
—¡Simón!— grita José.
Los dos corren donde el chavalito inerte, ven el pescado avanzando hacia la carretera gracias a sus convulsiones pero ya no les importa. Se acercan al cuerpo del compañero y le soban la espalda con algo de miedo hasta que de pronto Simón comienza a retorcerse de las carcajadas. Acto seguido los compinches le comienzan a dar golpes que no van en serio sobre la cabeza y la espalda. Al rato se abrazan sin decir nada. Se han reconciliado.
Esta tarde, tal y como lo habían acordado escriben a como pueden su carta para el Niño Dios, ya va a ser navidad. Pero algo sucede más tarde. La noche besa Managua con furia y cada cauce, cada grieta se inunda acarreando una gigantesca masa de botellas plásticas que se enrumba hacia el lago. De madrugada una enorme figura se posa frente a una de las casas hechas de ripios de madera y zinc, es la casa de Abel, uno de los niños que vive frente a las desaguaderos del Gran Lago. Cuando se levanta admirado ve una nata que poco a poco toma la forma de una enorme ballena azul.
Muy temprano en la mañana los chicos se reúnen a planificar las acciones del día y alguna estrategia para conseguir fondos para comprarse algo para desayunar. María de la Concepción, la hermanita menor de José Daniel los ha seguido, ellos a regañadientes la aceptan. El plan es el siguiente: van a recolectar botellas plásticas para venderlas como material de reciclaje. Les pagarían C$ 2.00 córdobas por libra. A ver, un quesillo cuesta C$ 5.00, un refresco de cacao C$ 3.00. Hay que hacer cuentas, menos mal que Abel sabe algo de números. 5 + 3 = 8 x 3 = 24… ¡Pero está María! Y ella los queda viendo con sus ojitos de zarigüeya, como hipnotizada… 24 + 8 = 32 ÷ 2 (Que vale la libra de plástico)= 16. Necesitan recolectar 16 libras de plástico. Nada menos. La única solución es comprar dos refrescos y dos quesillos para luego compartirlos.
Los trabajadores de la alcaldía comienzan a poner luces y ornamentos para el nacimiento que engalanará la plaza capitalina para las fiestas navideñas. Luego de un rato de andar de estorbo se van a los desaguaderos. Allí está la enorme nata con forma de ballena azul que ya comienza a desintegrase.
Armados con unas ramas Simón Pedro y Abel luchaban por jalar las botellas flotantes hacia la orilla, mientras José Daniel y María de la Concepción se estiran poniendo sus fuerzas al límite para alcanzar y recolectar en un saco su pequeño tesoro.
Es una mañana alegre, todo parece brillar después del inesperado aguacero. Los trabajadores concentrados en sus labores sueñan quizá con que les adelantan el aguinaldo, las señoras gordas dueñas de las comiderías ambulantes calculan mentalmente el monto de los préstamos para invertir en sus negocios, si esta es una buena temporada, y al fondo del lago se divisa una pequeña lancha con pescadores dueños ellos de sus propios sueños. Si tan sólo levantaran el rostro para examinar el cielo podrían ver cómo una enorme nube negra se estaciona sobre la parte sur de Managua.
Apenas hay un momento en que una nube blanca interrumpe al sol, los niños ni siquiera se dan cuenta sino hasta que de pronto y de un solo golpe una enorme correntada se dispara con fuerza sobre ellos. Simón y Abel se aferran a sus ramas y gracias a ellas son catapultados hasta el borde del cauce y se arrastran para salvarse. María y José son arrastrados hacia las profundas y turbias aguas del Xolotlán. Para ellos todo ha ocurrido en cámara lenta.
Simón y Abel abren sus ojos y la boca en expresión de horror e impotencia. No dicen nada, hasta que una señora comienza a gritar:
—¡Jesucristo! ¡Ay, a esos niños se los lleva la corriente! ¡Auxilio, auxilio, auxilio!
Y comienzan las acciones de rescate entre gritos y aspavientos. Abel y simón Pedro habían tragado agua de cloaca y ahora tocen y vomitaban. Hasta que al fin dicen:
—Nosotros estamos bien, ¡salven a José y a su hermana que se los tragó el lago!
La madre de los desaparecidos surge de la nada, grita y llora dando muestras de desesperación y angustia. Uno de los trabajadores de la alcaldía estuvo presto, se saca los zapatos y se lanza al agua que ahora luce gris y turbulenta. Mientras el hombre sumergido busca en el fondo del lago, para los niños el tiempo se vuelve una cosa fantástica en que cada segundo parece una hora. Entonces comienzan a rogarle al Niño Dios que no les traiga ningún regalo, que se olvide de la bici y del DVD que ellos habían pedido, que se olvide del teléfono celular que el propio José había pedido pero que por favor les devuelva a sus amigos. Por favor, por favor, por favor… Por favor que se olvide hasta del regalo que María había pedido, por favor…
Entonces el hombre aquel emerge de pronto y con su mano jala un bulto largo y aguado, es José. Otros hombres y mujeres reciben el cuerpo para ver cómo pueden socorrerlo, mientras que el hombre se sumerge nuevamente.
Los dos niños juntan cerebro y alma rogando con toda su potencia vital «Por favor, por favor, Niño Dios, que resucite» Y el hombre sale con un segundo cuerpo en la mano. María de la Concepción está irreconocible, se parece más a una bolsa de basura llena de lodo y desechos que a una pequeña niña de tres años. Y nuevamente las manos sobran tratando de ayudar a la recién rescatada. José ya comienza a dar señales de vida, pero la niña no. El grupo de gente trata de reavivarla pero desde lejos casi no se ve nada. «Por favor no nos regalés nada para navidad, no nos regalés nada nunca más, pero salvá a la María ¡Por favor, por favor, por favor Divino Niño Jesús, ¡por favor…!»
Y el milagro se hizo, María comienza a toser y a vomitar agua lodosa.
Mientras la gente sube a los sobrevivientes a un taxi rumbo al hospital. Abel y Simón tratan de buscar con la mirada al hombre aquel que salvó a sus amigos pero no pueden reconocerlo, podría ser cualquiera de los que están allí trabajando.
Abel y Simón Pedro se quedan viendo frente a frente, asustados todavía, pensando cómo demonios van a hacer para explicarle a sus amigos que ninguno de los cuatro tendrá regalo de navidad nunca más en sus vidas. Pero total, están muy agradecidos. Ahora planean ir a la Chureca, a lo mejor, quién sabe si no se pueden encontrar una lámpara mágica que les conceda tres deseos.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Lectura en el GAM



Ayer fue el cierre del taller de escritura autobiográfica que dirigió Juan Pablo Sutherland entre agosto y octubre de este año 2012 en las instalaciones de la Biblioteca Lea+ que pertenece al GAM (Centro Cultural Gabriela Mistral). 

Esta ha sido una de las actividades más enriquecedoras que he vivido en Santiago porque tuve la suerte de compartir la experiencia con autores y autoras diversos, híbridos, complejos, talentosos e interesantes. Es verdad que el enfoque era técnico, pero de pronto nos desnudamos un poco y sacamos detalles, anécdotas, estados emocionales y esperanzas que marcan o han impactado en la geografía de nuestras vidas. Descubrí,  gracias a los ejercicios de Sutherland, el papel tan potente que ocupa la poesía, y las técnicas de la lectura y la escritura de ficción a la hora que configuramos nuestros “Yo” o que trabajamos/jugamos con nuestras propias escrituras de la memoria y la autobiografía.

Felizmente, nos quieren tanto nuestros cómplices y amigos que a pesar de un divertido enredo con las fechas de la lectura, igualmente vinieron desde lejos a acompañarnos, sin duda dejaron cosas importante que tenían por hacer con tal de estar allí apoyándonos.


Juan Pablo Sutherland abrió el acto presentando el curso, luego la directora de la biblioteca  nos contó cómo nosotros habíamos sido lo más parecido a conejillos de india porque nunca se había aprovechado el espacio de la biblioteca para impartir un taller, y menos de ese tipo.

Juan Eduardo y Felipe Herrera presentaron sus ejercicios. El primero experimentó una carta-cuento con un ambiente quizá apenas comparable al de Leaving las Vegas (1995) de Mike Figgis, y el segundo nos hizo recobrar a todos los muertos de nuestra felicidad.

  
 

Juan Pablo Pozo, nos hizo delirar con sus personajes femeninos manejados con una voz poética alucinante, mientras que Angélica Pizarro nos tocaba los nervios de la memoria infantil como quien tortura amorosamente su pasado en la escuela. Y cuando pronunciaba “M-a-m-a, mamá”, nos había calado hondo.


Ingrid Toro nos demostró que ella ante todo es poeta pero que no tiene ningún complejo a la hora de soltar la pluma escribiendo narrativa. Una escritura que por cierto desborda choquecitos eléctricos, asombro, inteligencia, humor y erotismo.  Liliana Díaz recuperó en su memoria y en la del público asistente esos años que es imposible olvidar y fabricó sí un juego de distancias entre memoria y ficción.

Olivia, la preciosa chica de ojos felinos, nos enfrentó al sentimiento de culpa y la muerte vistos desde la estatura de un niño. Y yo, hice lo mío pues conté uno de los días de memoria más raros que aparece guardado en el chip de mi memoria y de mis sueños recurrentes.

 Gracias amigas y amigos del taller, gracias Juan Pablo Sutherland porque sos lo máximo. Ojalá y nos sigamos encontrando por allí para seguir aprendiendo de ustedes.