martes, 31 de agosto de 2010

La lección aprendida/aprehendida


No sin amor le dijo esa tarde:

«No me alimento de pescado crudo

Y prefiero evadir las escaleras

Me como sí, tu casa de fuego

Lloro, aprendo/aprehendo y trago

Devuelvo algo más puro

Digamos que no es monte, no es aguja, no es piedra, no es trago…

es auténtico, es mío.»

¿Por qué?—Le dijo ella—, si yo también

He aprendido del miedo

He aprendido del silenciamiento forzoso

De las pérdidas…

He aprendido de las amistades pegajosas, peligrosas, volátiles e incendiarias…

Entonces, levantó su mirada roja para decirle:

«A veces es necesario comerse al maestro.

Devorarla»

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