sábado, 12 de marzo de 2011

Ms. Zua-Zua

Julio 28 del 2001

Ms. Malvina vino

con sus anteojos de marco negro grueso,

monita de pelo corto

y camisas de mangas

largas:

«Escriban sobre sus raíces indígenas»

Pasé largos meses buscando

en baúles y valijas olvidados,

les desgarré los fondos

y no hubo Tokonoma ni Aleph

que me devolviera un pelo de raíz,

al menos una pequeña pista.

Fue cuando busqué una basura en mi ojo derecho

valiéndome de un espejo… y allí

vi a una mujer ídolo azteca

«¿Pero vos sos esa figura!»

Entonces mis compañeras de clase

mitad irlandesas, mitad suizas, mitad alemanas,

encontraron sus raíces indígenas

en la forma y técnica del nacatamal.

Otras más atrevidas en visitas a la Costa Caribe.

«¡Oh, Ms. Malvina Zua-Zua!»

Cómo explicarle

que lo que dicta el espejo

no me constituye como usted supone.

El cincel que delineó mis rasgos

hace mucho tiempo que lee

en manual occidental.

No me debato señorita entre dos razas.

Solo tengo una herencia genética

y una cultura colonial.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Léase como carta de amor a mi amado que lee distraído

Léase como carta de amor a mi amado que lee distraído

No le hagas caso a la marca O positivo,

mejor siente el calor.

Hace mucho, tengo

una lata de conservas, sin abrir, en el pecho

que ha vivido engañada

funcionando como si fuera motor

ahora oxidado,

pero el verde natural

de los frijoles que crecen

en el refrigerador

no es suficiente.

Estar sujeta a este espacio

por un hilo de sangre coagulada

es un chiste que conduce a la tragedia.

Mejor hubieran

cajas vacías

que nunca jamás

corrieran el riesgo de incendiarse

si fuego fuera el amor

y caja una vida.