miércoles, 1 de agosto de 2012
En la avenida
Señor, ¿necesita ayuda? le digo. No, gracias, contesta. ¿Está seguro?, insisto. Sí, responde. Lo vi: alto, blanco y flaco, de cabellos blanquísimos… lloraba. Lo dejé solo. No sabía cómo cruzarse la avenida y tampoco quería aceptar mi ayuda. Avancé unos cincuenta metros, pero la brújula de la conciencia me detuvo y me haló hacia el desconocido. Papá, le digo. Soy yo ¿acaso te has olvidado de mí? Y el anciano por fin levanta la vista, extrañado. Vas a estar bien papá, le dije, vamos, cruza conmigo, te invito un helado. Y el hombre se dejó llevar sin dejar de mirarme.
Etiquetas:
microcuento,
minicuento,
narradoras nicaragüenses,
Narrativa centroamericana en Chile,
narrativa de mujeres
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
3 comentarios:
Corto y honesto, economía de palabras impecable con forma de anécdota.
Corto y honesto; impecable economía de palabras.
¡Hola Alberto! Muchas gracias por tu comentario. En estos ejercicios de escritura procuro escribir 100 palabras completas ni una más ni una menos. Saludos cordiales.
Publicar un comentario en la entrada