martes, 7 de septiembre de 2010

La procesión

Él también la quería, pero hasta ese momento nunca se había atrevido a reconocerlo. Ella decidió regresar a buscarlo, lo buscó entre la gente y se metió más y más entre la multitud que celebraba a San Miguel Arcángel, el santo de los intelectuales espirituales, pero la multitud se estiró como una boca apocalíptica que sellaba con destrucción irreparable la vida de aquél hombre. Mientras él buscaba su rostro moreno para decirle lo que le había revelado el corazón, ella era tragada para siempre. Él ya nunca podría escuchar de sus labios lo que ella tenía que confesarle.

No hay comentarios: