Se notará qué poco sueñan los personajes de la prosa nicaragüense [1] Pedro León Carvajal (Estelí, Nicaragua, 1946), en algunos de los cuentos de sus dos colecciones Todos los días de mi muerte y otras ficciones verdaderas (1996) y Fracciones de algún total (1998) crea un ambiente de profundo distanciamiento del narrador con lo narrado a tal punto que algunas de sus narraciones podrían sugerir dos tesis implícitas, primero, la escritura es un proceso en el cual la experiencia de inventar la verdadera realidad narrativa es la de los sueños; y la otra, el cuento es un cadáver, un cuerpo desnudo dispuesto sobre la mesa de disección [2] . En otros de sus relatos lo que marca la dirección del discurso narrativo de Carvajal es la reflexión filosófica y el deseo de contar lo extraño (“Retablo de los enanos” de Todos los días), lo casi inenarrable (“El mudo elocuente” de Fracciones) y lo violento (“Tamagaz” de Fracciones). Las dos colecciones de cuentos se complementan, tienen un carácter conc...
El espacio en la red de María del Carmen Pérez Cuadra.