Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como poesía animal

ESTO NO ES POESÍA/DOS MUJERES, HABLAN

Todos los días busco un nuevo amante para después salir a la calle y contárselo a todos los que encuentro. Mostrar la carne apetitosa si se puede, descubrir la carne blanca y el cabello rubio orgullos de la burguesía de niña alfabetizada para ser liberada. He dejado de usar sostenes pero los guardo porque no es fácil quemar buenas marcas en las que algún incauto puede caer hipnotizado. ¡Oh Victoria secreta! ¡Oh Vogue! ¡Oh Carolina, oh Lovable! Orgullosa de mí misma, de ser mujer. Ser mujer o ser una mujer. Porque pies caminaron descalzos y cabellos se vistieron de piojos en las escuelas públicas y ahora cabezas ajenas vienen a lavar las caras con sus aguas perfumadas. —¡Deja de hacer remedos, mamá!— Hay demasiados ratones muertos en la cocina, los frijoles se agriaron y el fuego de leña no arde porque anoche cagaron demasiado las gallinas que duermen en el comedor. Las niñas malas nunca mueren —Tampoco escriben buenos poemas— ...

Ms. Zua-Zua

Julio 28 del 2001 Ms. Malvina vino con sus anteojos de marco negro grueso, monita de pelo corto y camisas de mangas largas: «Escriban sobre sus raíces indígenas» Pasé largos meses buscando en baúles y valijas olvidados, les desgarré los fondos y no hubo T okonoma ni Aleph que me devolviera un pelo de raíz, al menos una pequeña pista. Fue cuando busqué una basura en mi ojo derecho valiéndome de un espejo… y allí vi a una mujer ídolo azteca «¿Pero vos sos esa figura!» Entonces mis compañeras de clase mitad irlandesas, mitad suizas, mitad alemanas, encontraron sus raíces indígenas en la forma y técnica del nacatamal. Otras más atrevidas en visitas a la Costa Caribe. «¡Oh, Ms. Malvina Zua-Zua!» Cómo explicarle que lo que dicta el espejo no me constituye como usted supone. El cincel que delineó mis rasgos hace mucho tiempo que lee en manual occidental. No me debato señorita entre dos razas. Solo tengo una herencia genética ...

Léase como carta de amor a mi amado que lee distraído

Léase como carta de amor a mi amado que lee distraído No le hagas caso a la marca O positivo, mejor siente el calor. Hace mucho, tengo una lata de conservas, sin abrir, en el pecho que ha vivido engañada funcionando como si fuera motor ahora oxidado, pero el verde natural de los frijoles que crecen en el refrigerador no es suficiente. Estar sujeta a este espacio por un hilo de sangre coagulada es un chiste que conduce a la tragedia. Mejor hubieran cajas vacías que nunca jamás corrieran el riesgo de incendiarse si fuego fuera el amor y caja una vida.

El abrazo de Andrea

Ayer lloré Nicaragua En un abrazo santiaguino De mi amiga suiza. Vi en una casa ajena Mi casa Vi en familias ajenas Mi propia casa Vi en cada madre, a mi madre. Ayer lloré públicamente A mis muertos. [De la serie: “zolo soi hun cer uMano”]